La participación ciudadana te permite hacer valer tus derechos.

      El primer espacio que tenemos para ejercer nuestros derechos es en el núcleo familiar, quienes somos y la manera de relacionarnos así como nuestra participación en las estructuras de poder y toma de decisiones, lo aprendemos ahí. Si las relaciones de poder no cambian en nuestro hogares, seguiremos reproduciendo las estructuras que han mantenido a las mujeres sin la capacidad de ser ciudadanas completas.

     Si las familias se construyen en relaciones de respeto, apoyo, valoración y equidad entre niñas y niños, mujeres y hombres, estaremos formando ciudadana@s responsables y participativ@s.