Las características de género crean desigualdad entre hombres y mujeres, pues no gozan por igual de las mismas posibilidades, libertades y oportunidades.

       La desigualdad en que han sido colocadas las mujeres genera violencia, discriminación y marginación. La mayoría de la población esta conformada por mujeres, no obstante, su participación en la política, la toma de decisiones y el acceso a mejores salarios comparados con los de los hombres es mucho menor. Además las mujeres trabajan de manera no formal (en muchos de los casos) se encargan del trabajo doméstico teniendo una doble jornada de trabajo